En el plano deportivo, todos creíamos que los deportes de equipo que mueven a miles de seguidores, era el reclamo ideal para cualquier spot publicitario. Pero con el paso del tiempo, la perseverancia y el buen hacer de competidores individuales, han hecho que sean el reclamo de la publicidad actual.
Una publicidad, quiero creer, que va más allá de la pura competición que en algunas ocasiones muestra cierta “agresividad” no recomendada para ningún público. Porque no nos engañemos, un mal enfoque publicitario puede desmontar cualquier valor profesional y/o humano.
El deporte es competición, la publicidad es competición, y en el caso que analizamos nos encontramos con dos protagonistas que van más allá del “juego sucio”: Rafa Nadal y Gemma Mengual, que, a su vez, las empresas publicitarias han sabido aprovechar bien sus actitudes, mostrando su valía, entrega, sacrificio y motivación.
Analizando la trayectoria de ambos deportistas y llevándolo al terreno comercial, creo que ambas partes salen beneficiadas. Los protagonistas han labrado su carrera profesional con esfuerzo y tesón. Sin olvidarnos, que aún estando en el siglo XXI, el ser mujer y demostrarlo conlleva un esfuerzo más grande, y aun en un deporte de minorías. Con su trayectoria y buen hacer, ha sabido ganarse su puesto y ser reconocida a nivel mundial.
Cabe destacar, que además de demostrar su profesionalidad, han sabido transmitir valores humanos, que están por encima de cualquier título o competición. Han sabido ganarse el respeto dentro de la cancha o en el agua, y nos permite ver un deporte limpio, sano, tolerante……
La mejor publicidad, nos la dan ellos mismos, pero estamos en una sociedad de “anuncios”, de “consumo”, inevitable. Y para ser el mejor, tienes que tener a los mejores, no sólo por sus trofeos, sino también por su humanidad. Y eso vende, y mucho. No es lo mismo ver, un anuncio de alguien que te agrada por su competición y personalidad, que ver a alguien que te recuerde como rompió la raqueta al árbitro del partido…
Somos imitadores de lo que vemos, lo que nos enseñan a cada descanso de la “peli” y la mejor muestra de ello, es una publicidad bien enfocada, con protagonistas reales, que puedan dar ejemplo a todos y más aún a los niños, a nuestros hijos… si con ello los publicistas consiguen que veamos más allá de unas zapatillas deportivas o una marca de cava, con los protagonistas acordes a lo que quieren vender, deberíamos de sentirnos satisfechos, y en este caso, creo que lo han conseguido.
